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“La selva interior”

El proyecto parte de una imagen real de la Guerra de Vietnam para construir una narrativa ficticia que combina lo histórico con lo psicológico. La idea central es representar el estrés postraumático y la pérdida de cordura que muchos soldados experimentaron durante el conflicto.

La selva se convierte en el símbolo principal: un espacio físico y mental al mismo tiempo. En ella, los soldados no solo se enfrentan al enemigo, sino también a sus propios miedos, al insomnio, a la tensión constante y a la sensación de estar atrapados. Todo eso toma forma visual en una presencia sobrenatural que “caza” a los hombres en la oscuridad.

Este elemento fantástico no busca mostrar un monstruo literal, sino dar forma a la psicosis colectiva y al terror psicológico que el propio entorno generó. La selva es la mente de los soldados: viva, impredecible y amenazante.

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Proceso

El proyecto parte de una imagen real: una fotografía documental de la guerra de Vietnam. Esta imagen funciona como anclaje histórico y punto de partida conceptual. No se utiliza como referencia estética, sino como detonante de una reflexión sobre la memoria, el trauma y la distorsión de la experiencia vivida.

A partir de esta fotografía se generaron múltiples vídeos mediante inteligencia artificial, utilizando KREA AI. El objetivo no fue reconstruir fielmente la escena original, sino producir variaciones e interpretaciones que se alejan progresivamente de la realidad documentada. La IA opera aquí como una herramienta sin memoria ni experiencia, capaz de reproducir imágenes cargadas de violencia sin comprender su origen ni sus consecuencias.
 

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El proceso de generación fue amplio y repetitivo. Se produjeron numerosos clips, de los cuales solo se seleccionaron aquellos que mantenían una coherencia visual y conceptual: imágenes contenidas, tiempos suspendidos, cuerpos detenidos. No se buscó acción ni espectacularidad, sino una sensación de inmovilidad y tensión constante.

El montaje se realizó en DaVinci Resolve, con la intención de construir un espacio continuo a partir de fragmentos artificiales. El ritmo lento es una decisión deliberada: la pieza no representa la guerra como acontecimiento, sino como estado mental. No hay clímax ni resolución.

Gran parte del sonido generado por la IA fue eliminado. En su lugar, se construyó un diseño sonoro desde cero a partir de clips obtenidos en portales gratuitos y posteriormente editados y combinados manualmente. El sonido no ilustra la imagen; la presiona. En varios momentos, el silencio actúa como un elemento activo, reforzando la sensación de amenaza latente.

Conceptualmente, el vídeo aborda el estrés postraumático y el deterioro de la salud mental de los soldados en conflictos armados. La selva que parece cobrar vida, la presencia hostil que habita en ella y acaba con los soldados no representan un mal externo real, sino una proyección psicológica. Son la materialización de una psicosis colectiva producida por el estrés prolongado del conflicto.

La guerra de Vietnam es un caso extremo de violencia psicológica. La estrategia de guerrilla del Viet Cong no solo buscaba el desgaste militar del enemigo, sino su destrucción mental: emboscadas constantes, trampas invisibles, ataques imprevisibles y el uso del entorno como arma. La amenaza podía estar bajo los pies, a la espalda o en la copa de cualquier árbol. No había descanso ni seguridad.

A este contexto se sumó el suministro de drogas por parte del ejército estadounidense para mantener a los soldados en estado de alerta. Estas sustancias intensificaron la paranoia, la ansiedad y la despersonalización, agravando la incapacidad de distinguir entre peligro real y peligro imaginado. La percepción se fragmenta. La realidad se vuelve inestable.

El vídeo traduce este estado psicológico en imágenes: cuerpos inmóviles, miradas vacías, un entorno que observa sin intervenir. No se representa la batalla, sino la mente atrapada en ella. La selva no es el enemigo; es el escenario donde el trauma se fija y se repite.
 

Durante el montaje, la duración final del material resultó más corta de lo previsto. En lugar de forzar el contenido o completar artificialmente la pieza, se decidió presentarla como un tráiler. Esta fragmentación no es solo una solución formal, sino una extensión del propio concepto: memoria incompleta, relato roto, experiencia imposible de cerrar.

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